lunes, 1 de julio de 2019

De los cielos



Cuando cielo esta amarillo, naranja, bello y lleno de luz es muy fácil despertarse con el ánimo al 100%, sentirse lleno de colores y felicidad, sentirse pleno.
Pero el cielo también se pone gris, amanece oscuro y perezoso, todo pierde un poco su color.

Lo interesante es que es el mismo cielo, lo que cambia es algo que no podemos controlar, no podemos hacer nada para que tenga esos arreboles y nubes naranja que tanto nos gustan.
Sospecho que la vida va por ahí, por entender que así el cielo esté gris, es cielo.
Que así a veces las lagrimas ocupen el lugar de las risas, sigo siendo yo.
Que el cielo sigue siendo cielo y soy yo quien debo decidir como voy a vivirlo y como voy a fluir a su alrededor.


Un abrazo para los cielos grises, también son bellos y a su manera, dan amor.

Tregua

Necesito una tregua con vos
bajarme de mi expectativas
y verte de nuevo
sumergirme en vos

Necesito comenzar otra vez
no pensar en los excesos
ni en las carencias
solo en el momento


Quiero corregir mis palabras
que las olvides por un momento
que me creas que voy por vos
que confíes, que poco a poco te voy queriendo.

Sopas y cielos

Hay personas que llegan a tu vida para enseñarte el significado de la libertad, no sabes si se van a quedar mucho tiempo, si van a compartir con vos un café, un chocolate, una sopita o caminarán un largo trecho.

Dejar que las expectativas sobre ese tiempo y espacio que compartirán con uno es un juego del ego, porque constantemente pensamos que por ser buenas personas, o al menos esforzarnos por serlo, el otro (otras,otre, otrx, ore@, otrxs) deberían quedarse con nosotros y caminar por nuestro camino o invitarnos a compartir el suyo.


Eso de las expectativas, del otro y de uno mismo es la cagada porque, no se ustedes pero yo no sé exactamente pa dónde va la vida, uno hace su mejor esfuerzo por ir adivinando las señales pero nada es cierto ni estático.


Que hacer? No tengo ni idea pero me gustó el cielo azul pálido y pensé en tardes de chocolate, sopas y caminos com-partidos.

Cartas a Anna Li _ Junio 18_


Junio 18
I´m getting sentimental over you cantaba el piano de Mingus mientras él se daba golpes de pecho en el corazón recordandola, sin saber siquiera si ella lo recordaba alguna vez; la luna se mostraba plena sobre la noche iluminando las nubes y rompiendo la oscuridad. El teclado imitaba al piano, sonaba sobre el piano de Mingus y dejaba tras de sí un rastro de melancolía y sueños que se iban a romper. 
Sacó rápidamente su cámara fotográfica y dedicó varias respiraciones a sacar la mejor cara, la más brillante de la perla luna, sacó la tarjeta de memoria de la cámara y presuroso escogió la más bella…. La envió vía Whatsapp en una época de amores rápidos e insípidos; ella recordó que sus piedras no estaban cargadas y que la noche era propicia, él sacó su piedra color violeta y la sumergió en agua sal según las indicaciones de ella. Juntos miraron a la luna y se encontraron soñando con sueños diferentes pero sincronizados; respiraron profundo y se recordaron que el amor dolía y la vida había sido dura.
Ella siguió leyendo y juzgando, construyendo esperanzas y rompiendo corazones; él mientras tanto seguía escuchando al piano deslizándose sobre las letras que unían su piel con la eternidad de los archivos digitales que viven, como James, en la nube. 
Ella era tierra
Tierra en los pies, en las uñas, en los ojos, en la piel que se unía con el mar en fotos de sonrisas ajenas.
Ella era agua
Agua que se deslizaba entre los dedos con un aire de seriedad que reprimía sonrisas y soltaba largos suspiros al escuchar el llamado de la razón
Ella era fuego
Fuego constructor, fuego que reaviva, fuego que le muestra a la piel que aún queda sangre corriendo donde mucho tiempo solo hubo vacío
Ella era aire
Aire nuevo en unos jóvenes pulmones envejecidos por el desamor, aire de vidas largas y buenas, aire que d la esperanza de construir vida sobre los rayos del sol que se reflejan en la arena cuando atardece en el pacífico.
Ella era puro corazón, libre corazón, corazón libre, un árbol sin raíces que crece hacia el sol y no tiene fin porque nada lo ata a la tierra. De sus ramas de árbol, que fué semilla algún día, brotan como lágrimas de colores miles de pájaros al amanecer, se mancha el cielo de sus voces, el día saluda.
En la mente de él se urdían poderosas fantasías, ninguna de ellas sexual, se veía cogido de la mano caminando en algúna carretera polvorienta, como dos adolescentes viviendo su momento. Otras veces estaban en la cama, su cama, mirando por la ventana la noche que los conectó. Ella confundida, abrumada en su dureza, filtrada en su seriedad se reía pensando en que iba a cumplir cuarenta y estaba haciendo noviecito por chat como si tuviera veinte, cosa que siempre criticó desde su tribuna libertaria y chamánica. En su seriedad, los crespos se iban convirtiendo en risas y pequeños ojos vivos; ella poco sutíl, de abrazos grandes y amigos entrañables; ella que parecía un mar y una sierra, ella que parecía que caminara sobre carbones encendidos, toda ella le encantaba aún sabiendo que él estaba lejos de ella, que sus mundos eran extrañamente y lejanamente similares casi hasta el astío.
Lo de las coincidencias era algo serio, todos los días descubrían un hilo nuevo, sitios comunes, personas extrañas pero comunes, olores y amores que compartían sin ni siquiera rozarse o verse a los ojos con deseo,es tan alto el nivel de comunicación diaria que la estaba comenzando a integrar a su vida y sufre un poquito por no saber si ella también lo extraña como él a ella.
Respirar, aflojar, soltar, respirar, amar, mirar con el recuerdo, ver los colibríes con otros ojos y el chocolate como el mejor pretexto. De  manera increíble para los dos bandos, una noche comenzaron a enviarse mensajes en “público”, sin pensar en las consecuencias ni los rumores, ellos que no se habían siquiera rozado la mano se hacían anónimas declaraciones frente a varios miles de personas. Sin embargo él no estaba seguro de que ella sintiera algo por el, básicamente porque los abrazos no duraban las dos horas treinta y tres minutos que él quisiera, ella lo alejaba luego de entregarle su calor tres segundos y medio.

sábado, 22 de junio de 2019

Corro

Corro a veces en las mañanas en un parque cercano buscando sol y aire ; me encasqueto audífonos con funk, rock o jazz. A veces no se si voy por correr o por las arepas de la señora venezolana de la esquina, pero siempre me encuentro con historias.

A veces en las bancas de los parques hay historias turbias, gente que busca en la oscuridad como escaparse de la realidad, por la razón que sea; otras veces son ancianos escuchando noticias en radio para sentirse vivos y conectados con la realidad antes que la realidad los olvide. Hoy iba resoplando en la tercera vuelta y una pareja, de esas que llaman de edad mediana, él con cara de oficinista a punto de retirarse, y ella diez años más joven, los dos en ropa deportiva, impecable, él con un pequeño termo que supuse tendría alguna bebida particular como te verde o agua de Jamaica, ella con una cajita plástica que supuse estaría llena de frutas para consumir mientras hacían ejercicio.

Cuarta vuelta

Él, estaba sirviendo en su pequeño pocillo parte del contenido del termo, caliente, oscuro, conocido para mi, era café; ella destapando la cajita y entregándole a él dos mini pandebonos.
Ahora mismo los veo mientras escribo desde otra banca, como un ladrón de realidades ajenas.

Ríen y se miran a los ojos, siguen impecables.

Se dieron un largo y envidiable abrazo, un pequeño beso y cada uno se subió a su carro, él con su termo ya vacío y ella con la cajita desocupada.

Envidia!!

Debo confesarlo es un pecado bajo, sucio...

He sentido mil veces envidia de mis amigos artistas que son capaces de poner en una guitarra o un piano la música que les suena en la cabeza.

He envidiado profundamente a mis amigos dibujantes por ser capaces de sacar de los sueños trazos y colores.

Envidio a quienes cantan

Envidio a quienes bailan como si flotaran.

Pero, gracias a esa cantidad de envidia sucia y maloliente he podido descubrir que muchos usamos herramientas non-santas para expresarnos, sin ser talentosos o artistas.

Solo basta ser humanos y dar el paso a expresar lo que sentimos, lo que nos duele y lo que soñamos, ya llegará quien vea lo que quisimos transmitir y se sintonice.
Y saben algo?  Expresar lo que sentimos cura el alma!

sábado, 1 de junio de 2019

Lavoe

Me hundo en la penumbra de la noche
las calles tienen su propio ritmo.

Hombres hablando con hombres sobre las mujeres de su vida al son de una campana, y Lavoe cantando a unos ojos verdes.

Las risas inundaron la esquina, pasaron "la mona", "la tetona", "mazamorra", "el indio", "titicó" e iban dejando su saludo mientras recibían la algarabía de los señores que tomaban cerveza, conversaban, hablaban de mujeres.mientras Lavoe le cantaba a unos ojos verdes