Eran las 5 de la tarde en un centro comercial lleno de familias que recorrían vitrinas sin mucho dinero en el bolsillo y helados a medio derretir en las manos; mis dos hijas tendrían 3 o 4 años, esa edad en que comienzan a tener algo de uso de razón, las pataletas aparecen y pasan de ser bebés a convertirse en niñas llenas de preguntas, pequeños soles que llenan las mañanas de abrazos y las noches de cuentos.
Mi niña mayor llegó enfadada, su gesto preferido era cruzar los brazos y apretar los labios para demostrar su enojo.
- Papá, se acabó la moneda.
Estábamos en la zona de juegos, hacía calor, y las máquinas funcionaban solo con monedas de quinientos pesos; ya llevábamos media hora allí y en mis bolsillos no quedaba ni una sola
- sol, no tengo más.
Su gesto se hizo aún más duro y una gorda lágrima se asomó.
En los negocios alrededor no cambiaban monedas, su hermanita aún estaba en el elefante volador que se movía perezosamente; hacía calor, niños llorando, mi niña grande enojada, la pequeña seguro llegaría pidiendo lo mismo.
La bendita moneda de quinientos, su ausencia, se había convertido en la representación de la frustración de padre y el asomo de una tarde arruinada.
Seguimos caminando, mi niña grande enojada, la peque a medio dormir en brazos de su madre, y yo frustrado, y con calor. Me quedé pensando en el significado de esa moneda ¡Eran solo quinientos pesos!
Mientras caminabamos rumbo al parqueadero para regresar a casa y retomar la rutina de fin de semana, seguía pensando en el valor real de esa moneda para mi niña, hasta que finalmente entendí que no era la moneda como tal ¡era diversión, alegría! Pero había algo más profundo, era tiempo, ¡TIEMPO!
Esa era la respuesta
La moneda representaba el tiempo de alegría en la máquina, su tiempo personal, esos minutos de felicidad. La moneda era ese momento que se iba entre los dedos, ese pequeño espacio de comunión.
Entendí a mi hija, entendí que a veces se nos acaba la moneda y hacemos pataleta ante la vida por esos minutos de pequeñas dichas.
En esos momentos en que siento que se me van los minutos de pequeñas dichas recuerdo a mi niña, y su pequeña pataleta y le digo a la vida
¡Se acabó la moneda!
miércoles, 28 de agosto de 2019
jueves, 22 de agosto de 2019
Estrellas
Buscando tu norte viajé desde el sur
exploré ríos, mares y pequeñas cordilleras
la noche se posó en tu piel mientras
cerraste los ojos buscando la luna, plena.
Caminé por tu piel buscando dejar huella
escuché tu respiración, agitada, eterna
cobraste sentido en cada suspiro
temblabas al susurrar bajos deseos.
El norte apareció, pleno y misterioso;
la noche cayó en tu piel
tus dedos se enterraron en mi piel
mientras caían no-promesas de tus labios llenos de estrellas.
Tu norte se rindió ante mis palabras.
No ante mi, ante mis letras.
exploré ríos, mares y pequeñas cordilleras
la noche se posó en tu piel mientras
cerraste los ojos buscando la luna, plena.
Caminé por tu piel buscando dejar huella
escuché tu respiración, agitada, eterna
cobraste sentido en cada suspiro
temblabas al susurrar bajos deseos.
El norte apareció, pleno y misterioso;
la noche cayó en tu piel
tus dedos se enterraron en mi piel
mientras caían no-promesas de tus labios llenos de estrellas.
Tu norte se rindió ante mis palabras.
No ante mi, ante mis letras.
Necesito dejar de verte
Necesito definitivamente evitar verte por ahí,
es suficiente con encontrarte en mi piel y mi memoria
Necesito dejar de verte para que la llama se apague, porque de tanta intermitencia me va a terminar quemando como los bombillos que se van apagando de tanto prender y apagar.
Sé que no te haré tanta falta como tú a mí, al final de cuentas tienes unos brazos que te ayudarán a diluir mi presencia yo solo tengo mis letras
Quizás nos extrañemos por un tiempo, luego la vida nos pondrá en el camino adecuado y seremos hermosos recuerdos de lo que pudo ser y nunca pasó.
Nunca sucedió, nos quedaron los recuerdos y la nostalgia del futuro.
Necesito dejar de verte por ahí.
martes, 20 de agosto de 2019
Rituales
De la luna fueron llegando despedidas con la voz entrecortada, los adioses se fueron apagando hasta que la oscuridad llenó el espacio incierto. Un sentido adiós acompañado por pequeños rituales, gotas de chocolate, noches eternas, montañas mágicas y mil confesiones.
Adiós Anna Li, sé feliz... mi corazón va contigo.
Te amé
Te amé en tu norte,
viajé lento desde tu sur eterno,
recorrí tu cuerpo buscándote,
buscando tu misterio,
al final nos acompañaron el silencio
las miradas agradecidas, el amor paradójico y etéreo,
las respuestas que jamás recibiremos.
viajé lento desde tu sur eterno,
recorrí tu cuerpo buscándote,
buscando tu misterio,
al final nos acompañaron el silencio
las miradas agradecidas, el amor paradójico y etéreo,
las respuestas que jamás recibiremos.
martes, 13 de agosto de 2019
Decisiones
Se toman decisiones como se recogen conchas a la orilla del mar, se revisan, se sopesan, se analizan con el ojo de un estricto juez , se clasifican, se evalúan y sopesan. Al final del día algunas van al bolsillo para regalarlas, otras quedan de adorno y otras simplemente eran tan importantes que se regresan al mar para volver a ellas en algún atardecer silencioso.
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