martes, 19 de agosto de 2014

Fútbol, el opio del pueblo

Por Lobsang Salguero-Barrera

Publicada en El Pais, junio 8 de 2014

Mi experiencia con el fútbol ha sido nefasta desde las canchas hasta los estadios, cuando estaba pelao jugaba mal y como siempre fui más grande que mis compañeros lo que hacia era dar leña; dejé de jugar en los picados de la cuadra. Era un peligro público. Fútbol 1 – Lobsang 0
Al Pascual Guerrero he ido dos veces a fútbol, la primera a la despedida del Pibe cuando jugaba en el Deportivo Cali, en la mitad del partido se oía el consabido coro de HIJUEPUTA al arbitro (debo confesar que eso me gustó) y con el amigo que me acompañó decidimos tirarle monedas de 5 pesos de las grandes, de las viejas; fue tal la emoción que nos quedamos sin lo del bus y nos tocó devolvernos a pie a la casa. Fútbol 2 – Lobsang 0.
Con el paso del tiempo me contrataron de un canal local para hacer el diseño de un backing para el noticiero y la sección de deportes, tenia que anunciarme en la puerta del Pascual con el narrador para que me dieran “peto”, yo iba con mi camarita digital y un trípode prestado, jugaban Tolima – América y yo estaba ahí en la cancha listo a hacer muchas y muy buenas fotos, con mi camarita digital, en ninguna salió el balón, logre hacer algunas buenas pero la pequeña cámara no daba para mucho y al final ni supe quien ganó, el cliente no quedo contento y yo tampoco. Fútbol 3 – Lobsang 0.
Ahora en las puertas del mundial todos mis amigos hicieron curso intensivo de portugués, uno se largo para Brasil por rio, con minúscula porque no le alcanzo para el avión, y hasta mi hermosa hija de 5 años manifiesta su amor por Falcao, con mi esposa nos miramos pensando en “que nos estamos equivocando con ella”.
Pero la equivocación no es nuestra, ¡no señor!, el asunto está en que las marcas han optado por meternos por los ojos el mundial, las redes sociales están manchadas de fútbol, todo el mundo habla sin reparo de pollas por doquier y ¿nosotros, las victimas del mundial que? Día a día salen noticias sobre las trampas y la mafia que encierra este evento y recuerdo el día que mataron a Andrés Escobar según dicen por cosas de apuestas frustradas por su autogol o los muertos de siempre en los clásicos, los que mueren puñaleados por ponerse una camiseta equivocada o las barras bravas y su desmedida pasión por un deporte que les da un motivo para darse puñal al ritmo de uno que otro bareto.


¿Cómo explicarle a mi hija que ese Falcao que ella ve por televisión es una victima más del mercadeo y que en un par de años será un recuerdo como el desodorante Montpellier, el almacén Tino Sport o Higuiiiiita haciendo el escorpión para promocionar a frutiño. Todo lo anterior puede ser fruto de la cochina envidia por no poder mantener una conversación coherente sobre el tema cuando me subo a un taxi, o ser el paria con los amigos por no tener la camiseta de la selección, pero un pueblo jodido como el nuestro lleno de problemas políticos, económicos y sociales que dedica tanta atención al fútbol, que se sabe la alineación de Grecia pero no las reformas a la salud o los programas de gobierno de los candidatos está simplemente fuera de lugar.

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